Maynor Marino Mijangos - MMijangos.com

Letanía de la humildad *

Letanía de la humildad

Jesús manso y humilde de corazón, escuchame.

Del deseo de ser Estimado, Librame Jesús,
Del deseo de ser Amado,
Del deseo de ser Proclamado,
Del deseo de ser Ensalzado,
Del deseo de ser Alabado,
Del deseo de ser Preferido,
Del deseo de ser Consultado,
Del deseo de ser Aprobado,
Del deseo de ser valorado.

Del temor de ser Humillado, Librame Jesús,
Del temor de ser Despreciado,
Del temor de ser Despedido,
Del temor de ser Rechazado,
Del temor de ser Calumniado,
Del temor de ser Olvidado,
Del temor de ser Ridiculizado,
Del temor de ser Ofendido,
Del temor de ser Sospechoso.

Del disgusto de que no se siga mi opinión... Librame Jesús.
Que los demás sean más amados que yo, (Haz Jesús que lo desee),
Que los demás sean preferidos a mi,
Que los demás crezcan en la opinión del mundo y yo disminuya,
Que los demás sean llamados a ocupar cargos y yo relegado al olvido,
Que los demás sean alabados y nadie se preocupe de mi,
Que los demás sean preferidos a mi en todo.

Oh Jesús que, siendo Dios, te humillaste hasta la muerte, y muerte de cruz, para ser ejemplo perenne que confunda nuestro orgullo y amor propio. Concédenos la gracia de aprender y practicar tu ejemplo, para que humillándonos como corresponde a nuestra miseria aquí en la tierra, podamos ser ensalzados hasta gozar eternamente de ti en el cielo.

Amén.

Al rezar esta letanía, tú estas pidiendo la gracia para vivir una vida cristiana genuina. Estas son las gracias:

  • de echar a un lado tus intentos de sentirte bien contigo mismo;
  • de vencer la repugnancia que sientes de ser herido emocionalmente por los demás;
  • procurar el bien de los demás en todas las cosas, echando toda la competencia, incluso a expensas tuyas.

De todas maneras, vamos a cuidarnos para que se haga en una forma saludable psicológicamente.

Es bueno cuando a nuestro trabajo se le da reconocimiento y es apreciado; el punto espiritual es que no debemos apetecer esa admiración como un aspecto de la identidad, personal, sino que debemos de aceptar todos los beneficios de nuestros trabajos en alabanza a Cristo, quien se vació a si mismo por nuestro bien, quien sufrió por nuestra causa, quien murió en la cruz por nosotros, y por quien, por servicio a Él, hacemos nuestros trabajos. En cuanto a mí, ¡Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo! (Gálatas 6, 14).

Todos, de manera similar, nos sentimos heridos cuando alguien nos insulta; de todos modos, el punto espiritual es que no debemos levantar las defensas para protegernos a nosotros mismos del dolor de ser insultados, sino que siempre debemos, aun en nuestro dolor más intenso, confiar en Cristo, pues únicamente Él nos cuidará de todo peligro. No tengáis miedo, como dice Jesús repetidamente a través de los Evangelios.

Finalmente, el “poner a los demás primero” fluye en contra la auto-preservación natural; de todos modos, el punto espiritual es que no debemos competir con los demás para satisfacer nuestro orgullo, sino poner a un lado nuestro orgullo en la esperanza de que otros puedan salvarse de la condenación por causa de nuestra propia obsesión desesperada con la auto-preservación. Más aún, no debemos poner a un lado nuestro orgullo como una forma de masoquismo o de auto-desprecio; en toda nuestra caridad hacia los demás nunca debemos abandonar la responsabilidad de desarrollar nuestros talentos al máximo, para que podamos servirle a Cristo eficazmente y gozosamente, en amor puro.

* Letanía escrita por Rafael Merry del Val (1865-1930): cardenal, músico, deportista y fotógrafo.
Fue el cardenal más joven en ocupar un cargo tan importante al ser nombrado por el papa San Pio X Secretario de Estado del Vaticano. Se dice que escribió la "Letania de la Humildad", para estar siempre en constante oración y evitar la tentación por el puesto que ocupo.